Quiero cantar hasta morir

Tengo algunos recuerdos fijos de cuando era muy muy pequeña, uno de ellos es que en casa teníamos unos audífonos gigantes y un pequeño micrófono. Yo quería encontrar la forma de colgar el micrófono del techo, como en el video de Aveces me parece de Aristia, y ponerme esos audífonos grandes y cantar. Siempre me gustó cantar, mi mamá canta y toca guitarra, y desde que tengo razón la música es parte de mi vida. También recuerdo que cuando tenía entre 5 y 8 años me decían siempre que tenía una voz muy especial, pero no en el buen sentido, me decían que era muy chillona y cada vez que hablaba muy fuerte mi tía solía decirme “hijita, pasa el vidrio”.

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Pero yo seguía y seguía cantando. En la época en la que compraba CD’s de karaokes, en la que no tenía internet y no sabía de youtube, cantaba con casettes, hasta intentaba crear compases en el teclado. Aun así, muchos decían que era desorejada, y esas palabras me llevaban a cantar bajito. Y yo seguía cantando, me encerraba en mi cuarto y ponía todos mis peluches en el suelo, ellos eran mi audiencia. Cuando cumplí quince años mis papás me regalaron un parlante, micrófono y parante, creo que fue el mejor regalo que he recibido en mi vida, por fin podía cantar y mi cuarto se convería en mi escenario de verdad. Probé un par de audiciones y me rechazaron, lloré, lloré mucho. Pero yo seguía cantando.

Fui a una audición por segundo año consecutivo, esta vez me aprobaron. Y así insistí a que me lleven a alguna clase de canto. El profesor le dijo a mi mamá que yo sí podía cantar, y en la primera clase me hizo cantar el Ave María, ni yo creía que lo que salía de mi garganta era mi voz, mucho menos mi mamá. Y empecé con el teatro, y quería seguir cantando, pero me volvieron a rechazar. Y le rogué a mi abuelita que me ayude a pagar unas clases de canto más, la profesora me dijo que tenía material para postular al Conservatorio Nacional de Música. Nunca postulé, pero esas palabras me dieron confianza, y cada vez que podía juntar dinero me pagaba horas de canto. Un día fui a una audición de American Idol, mi amigo que según yo y muchos cantaba mejor que yo no pasó, y yo…yo pasé esa etapa.

Y así pasaron los años, de profesor en profesor fui formando lo que siempre quise, más que voz quería confianza, confianza en mis cuerdas vocales y en mi oído. Estuve en musicales, logré pequeñas cosas que para mí son inmensas, porque a veces me escucho y no puedo creer que eso es lo que yo canto. Mi voz y yo hemos pasado de todo, he estado en lo más bajo de lo bajo, he vuelto a subir, y sólo quiero seguir cantando. Aun tengo mucho por mejorar y aprender, sobretodo a controlar mis nervios, pero voy avanzando paso a pasito. Me sorprendo cada vez que alguien dice que le gusta mi voz, ver las caras que ponen cuando escuchan una grabación (pues mi voz al hablar es totalmente diferente que al cantar). La vida para mí no tiene sentido sin música, tener la oportunidad de poder transmitir con mi voz es una de las mejores experiencias que puedo vivir. El domingo pasado canté por primera vez en Zagreb y hacía tiempo que no estaba tan nerviosa. Quiero mejorar, puedo hacerlo, y ahora vuelvo a confirmar que todo esta dentro de nosotros, podemos lograr todo lo que queramos si es que nos esforzamos y no nos damos por vencidos.

Y por si son curiosos, aquí les dejo el link del video:https://www.youtube.com/watch?v=PS7aW0oHY-A

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