El club de Julieta

Antes de contarles lo mejor de mi estadía en Verona, les comento que estoy escribiendo directamente desde un barco, estoy cruzando el mar Adriático de Ancona (Italia) a Zadar (Croacia). No puedo estar mas emocionada, con este viaje sólo me falta estar en un helicóptero y habré viajado por todos los medios de transporte. 

De todas las ciudades que visité en el norte de Italia, me quedo con Verona. Me encantó su arquitectura e historia y lo romántico de la ciudad, pues como ya sabrán, Verona es el escenario de la más grande y trágica historia de amor de Shakespeare, Romeo y Julieta. Pude conocer la casa de Julieta, subir al balcón y hacer todas las tradiciones necesarias para que Romeo llegue, algún día. Una de esas tradiciones y que muchas chicas hacen es escribirle una carta a Julieta, solicitándole consejos y ayuda, a veces pidiendo deseos, pues quién mejor que la enamorada eterna para decirte qué hacer con el amor de tu vida. 

Esta tradición de mandar cartas a Julieta se hizo mucho más popular con la pelicula Cartas a Julieta, y he de admitir que desde que vi (y lloré) con la película, mis deseos de ir a Verona aumentaron. En la película, Sophie (Amanda Seyfried) es una aspirante a escritora que llega por casualidad a la oficina de las secretarias de Julieta, mujeres que responden las cartas de amor, aconsejándoles desde su propia experiencia y firmando como Julieta. 

Pasa en las películas, pasa en la vida. Estaba caminando por las calles de Verona y veo un cartel que dice Club di Giuletta, entré a ver de qué se trataba y pregunté si podía escribir mi carta y mandársela a Julieta. En realidad, entendieron que yo quería escribir cartas como respuesta, me preguntaron cuál es mi lengua materna, y al decir que es español me dijeron que necesitaban colaboración pues no hay muchas chicas que hablen español y esten interesadas en responder cartas de amor. Y cómo negarme, si se trata de escribir y dar consejos, y encima con mi nivel agudo de romanticismo. Me pasé el resto de la mañana leyendo y respondiendo cartas de amor que venían de todas partes del mundo, de chicas de todas las edades y con distintos problemas, claro todos giraban en torno al sentimiento más importante y hermoso, el amor. 

Aparte de sentirme protagonista de una película, me encantó la posibilidad de compartir consejos con personas que nunca he visto ni veré, ni saben quién soy. Muchos anti-románticos lo verán como el club de los corazones rotos, pero yo lo vería como un club de aliadas, de solidaridad romántica, un club en donde compartimos opiniones, consejos y reflexiones de manera anónima. Leer todas esas cartas también me permitió ver que hay problemas de amor mucho más grandes que los mios, que todos los seres humanos somos un mundo aparte, todos tenemos algo que contar, pero lo más bonito es ver que hay personas que aun creen en el romance y en lo desconocido, en mandar una carta a un personaje literario y esperar una respuesta, sin perder la esperanza. 

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